jueves, 20 de septiembre de 2012

El reflejo


Sin saber cómo, estaba frente a él, lo había visto antes; eso era seguro, pero no lo reconocía.
La forma en que me miraba me convenció de que no era la primera vez que lo hacía.
¿Qué buscaba en mí? ¿Por qué hasta mi más leve movimiento cambiaba su postura?
Fijé mi vista en sus hombros, allí la mantendría hasta que decidiera hablarme u optara por escabullirse.
La leve discrepancia entre la altura de los hombros me recordó la mía, traté de igualarlos elevando el derecho, me distraje un momento; listo, mis hombros ya estaban rectos... Ya corregida mi mala postura vi como se acentuaba la de quien tenía en frente, casi parecía que hubiese recostado su hombro izquierdo contra alguna pared imaginaria y hubiera relajado el lado derecho de su cuerpo, miré su cuello, se le marcaba bastante bien la glándula tiroidea, aquel abultamiento que muchos llaman "la manzana de Adán", me era familiar también; tragué incómoda por la coincidencia, observé en cámara lenta como se elevaba su "manzana" y luego lentamente volvía a su puesto, le miré a los ojos, angustia leí en ellos, enarco una ceja, entreabrió los labios... Con miedo de lo que pudiera decir dejé salir uno de mis pensamientos, vi su boca moverse mientras en mi voz se escuchaba "No somos tan diferentes..." Huí como vil cobarde sin escuchar el resto.
Published with Blogger-droid v1.6.5

miércoles, 27 de junio de 2012

Quise...

Cerré los ojos esperando que al verme dormida
por fin decidiera besarme, no sé qué tanto tiempo pudo pasar,
tal vez una hora... Sentí su aliento en mi rostro, pensé que el aumento repentino de mi pulso me delataría...

Besó mi frente, pasó el dorso tibio de su mano por mis mejillas, recorrió con la yema de sus dedos mis labios, con exquisita sutileza; quise abrir los ojos, tomarlo de las manos y confensarle que lo amaba, que la única razón para estar ahí,junto a él y no en una bulliciosa rumba capitalina esa noche, era que con él veía más luces, soñaba más, respiraba mejor; que con él me sentía viva de verdad.


Quise mirarlo a los ojos, taparle la boca con una de mis manos para que no me interrumpiera cuando despacio le repitiera:

"TE AMO" "TE AMO".


Quise... 


Sus tiernos labios se posaron sobre los míos, un beso mudo, perfecto... 


[Toda mi vida cambió, seguiría siendo la misma, con los mismos vicios, en la mañana él me miraría igual, pero yo sabría que mi dulce, sano y pudoroso sentimiento era mágicamente y clandestinamente correspondido]


Quise paralizar cada uno de mis músculos para que no lo alarmaran mis movimientos, para que el beso durara mucho más, fui incapaz, separó sus labios de los míos, sentí que me miraba con atención, para cerciorarse de que seguía dormida, me cubrió con la cobija hasta los hombros, se arropó también.


Deslicé muy despacio mis manos sobre la cama, tomaría su brazo y me aferraría a él toda la noche, eternamente; de una forma casual, ahí estaba su calor, escuchaba el palpitar pausado de su corazón, me estiré tanto como pude, ni su cuerpo ni su brazo hallé...



Con el tácito y sublime recuerdo me desperté.
   

lunes, 7 de mayo de 2012

CON LOS PIES HELADOS




Es una mañana como cualquier otra, 
 me despertó su ausencia, eterno tormento,  
 abro los ojos y me descubro inevitablemente sola.

  Mi piel grita su nombre, anhela sentirle.
 Todo mi cuerpo está cubierto, arropada me encuentro…  
aún cálido mi cuerpo sucumbe a la necesidad de él.

Me recorro sin abrir los ojos,  
me hago consciente de mi ser,
 mi cuello se inclina como esperando un beso, 
mis hombros sordamente caídos protegen mi pecho,  
mi pecho se encuentra atrapado …

Siento mi corazón palpitar, monótono es su latir; 
mi espalda como lienzo, tenso y dispuesto…  
mis nalgas firmes se contraen a voluntad,                                                                                                                                                  mis dos piernas…  
las muevo para confirmar que sigo viva.

Descubro mi humanidad, 
 puedo sentir la sangre recorriéndome el cuerpo,  
dejo que mis manos y mis dedos plasmen estás líneas…

Pasa no sé qué tanto tiempo, 
mi pie derecho acaricia el talón izquierdo,
 sube rozando la pantorrilla, lo siento como hielo; 
ambos pies,  
 su temperatura bajo cero, 
me quema el frío…

Debe ser la muerte. 
Sí, es la muerte, que al saberme vulnerable a mis pies está,  
se ofrece como salvadora,
 como solución, pero no es esa mi primera opción,
 no lo pienso.




jueves, 19 de abril de 2012

LO RECUERDO

Es tanto el afan por vivir que olvidamos pequeños tesoros, 
los abandonamos en la profundidad de un suspiro...
Recuerdo el día que lo vi, no sé dónde,
pero reconocí sus ojos, me supe enamorada y sólo podía ser él;
¿Quién más con esa magia? 
¿Quién más con ese castigo en los ojos? 
¿Quién más con esa jaula para mis palabras? 
Sólo fueron segundos, sus ojos verdes brillantes... 
pero había en ellos algo que ahora entiendo, tristeza,
 sí, él podrá hacer de su vida un papagallo, 
pero no es lo  que quisiera, quizás sea un excelente amante, quizás disfrute del sexo  más que yo, pero feliz,
lo que se dice feliz; no es. 

Él sabe que mis corazón late en su misma frecuencia, 
él sabe que el mundo para los dos gira a la misma velocidad, 
sabe que está en nuestros destinos amanecer en la misma cama,
 teme por eso, no quiere ser mi esclavo, yo no quiero ser su ama.

Estamos unidos por un lazo que jamás buscamos, 
uno en el que nunca quisimos enredarnos, 
somos uno de esos nudos que nadie se atreve a desanudar, 
uno de esos que entre más desenredan más compacto resulta, 
esta entrada sólo tiene su nombre, 
ese nombre que él no comparte con muchos, 
ese con el que hice un anagrama, 
mi cer azucarado, hermoso mío, 
oscuridad mía, maldición bendita.
 Tú. 


miércoles, 11 de abril de 2012

A oscuras.

Ya no recuerdo cómo comenzó todo, sólo sé que fue al final de un día, la oscuridad es lo mío, el sol me quita la esperanza,
supongamos que en ese ocaso un poco aún tenía. 

Él vino en una ráfaga de viento, 
sus palabras se enredaron en mi pelo, 
su aliento zumbo a mi oído, 
lo atrapé entre versos.

Desde ese momento sus letras son mías,
mi prosa le pertenece,
él no lo sabe, o al menos no se lo he dicho... 
Cada que lo leo, me encuentro es sus sonetos incompletos,
la vaga sombra de sus letras existe cuando la necesito, 
usa las tildes para brindarme refugio cuando lo merezco.

Cada que llega la noche sonrío, 
sé que entre la oscuridad me espera, y no,
 no es que se avergüence de lucirme ante el mundo, 
es que no nos importa, somos el uno del otro, y eso basta, 
las estrellas nos han visto amándonos, 
yo misma las he visto titilar de envidia; 
al fin y al cabo
¿Quién quiere alcanzarlas cuando puedo tocar su cuerpo?

No, no es amor, pero no es fingido. 








sábado, 7 de abril de 2012

¡Silencio!




Apaga el corazón, tus latidos me entretienen, no me dejan pensar… 
Algo importante te quería decir.
Cierra los ojos, ese bosque revoltoso no me deja escuchar.
Deja quietos tus dedos, no los muevas si no van a recorrer mi piel.
No, no es que quiera censurarte, sólo versarte. 
Anda, descubre tu piel.
Mis ojos no se cansan de cerrarse para verte, 
mis manos permanecen quietas mientras te acaricio, 
los labios se me humedecen cuando te verso, cuando te beso.
Mis noches son oscuras y perfectas junto a ti, 
el silencio es único, es el lenguaje de tu piel.

miércoles, 4 de abril de 2012

De colores.




Dejé que mis dedos saltaran sobre las letras del teclado.
Que te escribieran…

Oscurecí mi ambiente con el verde profundo de tus ojos, me sumergí en tu mirada, tantas noches sin ti…

Ya no te soñaba, asumí que es un buen presagio… Que dormida ya no me visitas porque está cerca tu llegada. Cerré fuerte los ojos y me vi a tu lado, rojo mi vestido, no muy largo, tus manos sujetando mis caderas, los dos bailando.

Lloran las cuerdas de mil guitarras, aúllan los acordes de los bajos, único es nuestro ritmo, por las criaturas del más allá creado, del lugar mismo de donde surgió esta ilusión, del místico origen de nuestros invisibles pero fuertes lazos… Seguimos bailando.

Tu aroma penetra mis sentidos, embriaga mi cuerpo, envenena mi sangre, mi respiración se detiene, estoy despierta, estoy muriendo, no te estoy soñando.

Abro los ojos, separo las cortinas, mi mundo sigue en negro y blanco.



martes, 3 de abril de 2012

Noche miserable y sublime







Mi cuerpo aún embriagado osaba pensarte, hacía más profundo el sentimiento, apretando mis manos quise negarme, esta noche no te quería en mis sueños, quería revelarme, no era justo ser feliz en tus brazos mientras quizás otra te estaba teniendo, enojada me tiré a la cama, con furia me cubrí el cuerpo entero, anhelaba dormir y de penumbra llenar mis sueños, cerré fuerte los ojos con la ilusión de no meterte en ellos, rápido y sin notarlo Morfeo me arrulló en su lecho, comenzó mi perdición…


Vestida con el color del cielo me hallaba yo en una pradera, parecía un parque uno que no conocía, te esperaba ansiosa, sabía que llegarías, teníamos una cita…


La brisa me alborotaba el pelo, quería sentir la naturaleza y sin más me descalcé los pies, podía sentir en mis tobillos el cosquilleo de la textura del pasto, me recordaba la gamuza…


Eran alrededor de las 5 de la tarde el sol ya se estaba poniendo, de naranjas vestía el occidente mientras nubes de algodón de azúcar llenaban el resto del cielo…


Sentí tu presencia, rápido te busqué con mis ojos, te vi ahí a tan sólo unos pasos; así con tus labios sedientos, noté dureza en tu rostro, una señal de reproche ¿Pero acaso que había yo hecho? No me importaba… quería tus besos, con la ayuda de mis piernas que también querían rodearte el cuerpo me acerque presurosa, coloqué mis manos en tu cuello, guié tu cabeza hasta que se juntaron nuestras frentes y así respirando el mismo aíre te dije que te robaría un beso, no recuerdo el sabor de tus labios, pude ver tus ojos verde salvaje, me metí en ellos…


No sé si fue un instante o una eternidad, no lo recuerdo, me volvió a la realidad el calor de tus manos en mi cuerpo, que caminaros, me dijiste, como una infante me senté en el suelo, con dulzura me veías mientras yo me calzaba los que parecían ser los más sublimes tacones de cuero negro, descubiertos quedaban mis dedos y se veían las uñas pintadas de un brillante rojo pasión, un mensaje subliminal había en ellos…


Me levanté y sin instrucciones tomé tu mano y enredando mi destino con el tuyo te dije, llévame al infierno, no respondiste… No con palabras, no con miradas, empezaste a caminar lento; nos dirigíamos no sé a dónde… De violeta se vestía el cielo…


No podía ser que yo estuviera soñando, era un cuento de hadas, uno de esos pendejos, frente a nosotros una cabaña de madera; sin tocar entramos en ella, se veía cómoda, sin demasiadas vanidades, anonadada aún traté de hablarte, no me dejaste, me callaste con un beso…


Tomaste mi otra mano, me acercaste a tu cuerpo, y todas las palabras que de ti quise oír salieron de tu boca en quizás cuatro o cinco versos…


Acariciaste mi pelo…


Había allí en la mitad de lo que parecía una sala, la piel de lo que debió ser alguna vez un enorme ciervo, sobre ella nos sentamos, antes de que yo lo notara tu ya besabas mi cuello, mi piel respondía erizándose, abriéndose a tus deseos, con pasión exploramos nuestros cuerpos, traviesas fueron mis manos y las tuyas, de la ropa nos deshicimos y vestidos de noche y piel nos descubrimos…


Tu mano en mi barbilla mis ojos en tu alma, ahora te tenía, después de tanto soñarte, estaba ahí, a tu lado…


Me pediste que fuera noble, sólo obedecería…


Tendí para ti mi cuerpo, podía sentir los rescoldos de luz que se colaba por las rendijas en las partes bajas de mi cuerpo, tú me mirabas, era como si estuvieras haciendo un mapa de mi cuerpo, se calentaba la piel a medida que tú la recorrías, se agitaba esperando tus dedos, tus besos…


Con la misma calma que se oscurecía el cielo comenzaste a vestirme del color de tus besos, esforzándome conseguía mantener mi cuerpo quieto, se escapaban tenues vibraciones, se agitaba la energía en mí.


Con la delicadeza propia de un caballero me hiciste tuya, jadeaba todo mi cuerpo, mi boca hipersalivaba del deseo, te veía sobre mí y me costaba no creerlo, me llenaste el cuello de besos, y el pecho, y el vientre, con pasión te movías en mis labios, pude ver tus pupilas dilatadas, sabía que las mías estaban igual, veía todo perfecto.


Derretías con tu boca todo mi monte de Venus…


Maldita noche, maldito sueño