miércoles, 4 de abril de 2012

De colores.




Dejé que mis dedos saltaran sobre las letras del teclado.
Que te escribieran…

Oscurecí mi ambiente con el verde profundo de tus ojos, me sumergí en tu mirada, tantas noches sin ti…

Ya no te soñaba, asumí que es un buen presagio… Que dormida ya no me visitas porque está cerca tu llegada. Cerré fuerte los ojos y me vi a tu lado, rojo mi vestido, no muy largo, tus manos sujetando mis caderas, los dos bailando.

Lloran las cuerdas de mil guitarras, aúllan los acordes de los bajos, único es nuestro ritmo, por las criaturas del más allá creado, del lugar mismo de donde surgió esta ilusión, del místico origen de nuestros invisibles pero fuertes lazos… Seguimos bailando.

Tu aroma penetra mis sentidos, embriaga mi cuerpo, envenena mi sangre, mi respiración se detiene, estoy despierta, estoy muriendo, no te estoy soñando.

Abro los ojos, separo las cortinas, mi mundo sigue en negro y blanco.



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