Él, su voz calmada, sus labios gruesos, sus manos grandes.
Él, su cabello espeso, su espalda ancha, su olor penetrante.
Él, sus besos húmedos, sus dientes largos, sus ideas vagas.
Hablaba de Él todo el tiempo, lo describía con detalles, era mi objeto del deseo, mi punto de partida, mi premio, mi lugar de llegada.
Era eso y más; Antes.
Antes, cuando me preguntaban por Él lo sabía todo, antes, cuando hablaba de Él, sentía respirar su mismo aire.
Tal vez lo que fue ya fue, tal vez hoy no se trata de Él, tal vez hoy sólo es el día que olvidé su mirada.
lunes, 9 de septiembre de 2013
El día que olvidé su mirada
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